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El cambio de hora es un evento anual que tiene un impacto significativo en nuestras vidas. Cuando llega el horario de invierno y los relojes se atrasan una hora, muchas personas experimentan una serie de cambios en su rutina diaria, incluyendo su visión. En este artículo, exploraremos cómo el cambio de hora afecta nuestra visión y qué medidas podemos tomar para ajustar nuestros hábitos visuales al horario de invierno.

 

El cambio de hora y su impacto en la visión

El cambio de hora, que generalmente ocurre en otoño, implica retrasar nuestros relojes en una hora, lo que significa que los días se vuelven más cortos y las noches más largas. Este cambio puede afectar la visión de varias maneras:

 

  1. Reducción de la luz natural

Con el reloj atrasado, los días se vuelven más oscuros más temprano. Esto puede hacer que las actividades al aire libre sean menos frecuentes, lo que a su vez disminuye la exposición a la luz natural. La falta de luz natural puede afectar negativamente la salud ocular, ya que nuestros ojos necesitan luz para funcionar correctamente.

 

  1. Fatiga visual

El cambio en la cantidad de luz disponible durante el día puede llevar a una mayor fatiga visual que puede manifestarse a través de síntomas como ojos secos, picazón, visión borrosa y dolor de cabeza. Estos síntomas pueden dificultar la concentración y el rendimiento visual.

 

  1. Mayor exposición a la luz artificial

Con días más cortos, las personas pasan más tiempo en ambientes interiores y, por lo tanto, están expuestas a una mayor cantidad de luz artificial. La luz artificial, especialmente la emitida por dispositivos electrónicos como ordenadores y teléfonos móviles, puede ser perjudicial para la visión si se utiliza en exceso.

¿Cómo ajustar tus hábitos visuales al horario de invierno?

A pesar de los desafíos que el cambio de hora puede representar para nuestra visión, existen medidas que podemos tomar para minimizar su impacto:

 

  1. Aprovecha al máximo la luz natural

Durante el horario de invierno, es esencial aprovechar al máximo la luz natural disponible. Salir al aire libre durante las horas más luminosas del día, incluso durante los descansos en el trabajo o la escuela, puede ayudar a mantener la salud ocular. Además, abrir cortinas y persianas para dejar entrar la mayor cantidad de luz posible en los espacios interiores es una excelente práctica.

 

 

  1. Reduce la exposición a la luz artificial

Para reducir la fatiga visual y proteger tus ojos, limita el tiempo que pasas frente a dispositivos electrónicos, como ordenadores y teléfonos móviles, especialmente antes de acostarte. La luz azul emitida por estos dispositivos puede interrumpir el ritmo circadiano y dificultar conciliar el sueño.

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  1. Mantén una dieta equilibrada

Una dieta rica en nutrientes esenciales, como vitaminas A, C y E, así como minerales como el zinc y el selenio, puede contribuir a la salud ocular. Incluye alimentos como zanahorias, espinacas, pimientos, nueces y pescado en tu dieta para mantener tus ojos en óptimas condiciones.

En resumen, el cambio de hora en el horario de invierno puede tener un impacto en nuestra visión debido a la reducción de la luz natural y la mayor exposición a la luz artificial. Sin embargo, ajustar nuestros hábitos visuales, como aprovechar la luz natural, reducir la exposición a la luz artificial y mantener una dieta equilibrada, puede ayudarnos a mantener una visión saludable durante esta época del año. Recuerda: las revisiones periódicas de la vista son esenciales para garantizar un cuidado óptimo de nuestros ojos.

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