Descubre AUDIOBLÚ y empieza a sentir.

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Cuando a un niño le detectan algún defecto refractivo que implique llevar gafas, la reacción de éstos ante esta idea y la posterior relación con ellas puede ser tan diversa como la personalidad de los pequeños o las actividades que tengan en su vida diaria. De esta forma, ante todas estas opciones y posibles reacciones, una de las problemáticas puede ser que, ante la falta de apego o el despiste de los menores, exista el miedo a que pierdan las gafas. Por ello, en este artículo abordaremos 3 consejos claves para que esto no suceda.

1- Establecer una rutina

Como todo en la vida, cuando no estamos sometidos a una rutina es fácil fallar o tener algún descuido. Para ello, es imprescindible someter al menor a una constancia para que interiorice acciones automáticas y, por un lado, podamos potenciar el uso constante de las gafas, y por otro, evitemos que el pequeño las olvide en cualquier lugar.

Esta rutina debe de empezar desde por la mañana, recordándole al niño, si aún no lo hace, la importancia de utilizar las gafas nada más levantarse, esto podría hacerse más llevadero situando las gafas cerca de la cama, en la mesita de noche, por ejemplo, o señalando este tipo de acciones de mano de referentes de ficción como podría ser Harry Potter. De esta manera, el niño se acostumbrará a llevarlas y no tendrá la tentación de quitárselas en ningún momento.

Además, para que sienta más apego a las lentes y sea metódico a la hora de conservarlas, podemos comprarles alguna funda que les guste y que sienta como propias, para así evitar que se extravíen.

2- Utilizar accesorios que faciliten el uso y eviten la pérdida de las gafas

Existen accesorios que añadir a las gafas como lacitos o símbolos que pueden modificar la apariencia de las mismas y puede suponer un atractivo añadido para el niño que suponga un aumento del uso de las lentes. Sin embargo, si hablamos de tips para que no se produzca la pérdida de las gafas, el accesorio definitivo es añadir un cordón a las mismas, de esta manera, si aún no hemos conseguido que el pequeño las lleve puestas todo el rato, al menos conseguiremos que, a la hora de quitárselas, las siga llevando consigo y no las deje en cualquier lado.

3- Que sean ellos quienes las elijan

Como ya hemos comentado anteriormente, la reacción y la relación que tenga el pequeño ante las gafas puede ser muy diversa, desde que tome como una buena noticia el hecho de llevar gafas, hasta que se niegue a tener que portar este elemento que para él es externo. Por ello, es muy importante que sean ellos los que elijan las gafas que van a llevar, que sientan que ha sido una decisión tomada por ellos y así no les suponga algo impuesto por los adultos el hecho obligatorio de llevarlas. Esto son algunos de los consejos que podéis aplicar para que el momento de adaptar las lentes al día a día de los pequeños sea lo más fácil posible. Elementos que podrás encontrar fácilmente en nuestros centros Blú Ópticas.